sábado, 5 de septiembre de 2009

El Camino de las Hojas Secas... (Fragmento-Texto Autobiográfico)

Este texto, también lo pensé y escribí en un momento de profundo dolor en mi vida. Corresponde a un texto narrativo y a un texto poético. Ambas formas de expresión se mezclan y dan a luz a: "El Camino de las Hojas Secas", como un texto alegórico en el sentido de interrelacionar metáforas con acontecimientos reales.

Este texto fue, es y será tuyo...


El Camino de las Hojas Secas
(Fragmento-Texto Autobiográfico)


Hoy, en el trayecto a casa me detuve a pensar en tu recuerdo. Era un día frío, sin embargo tu recuerdo encendió mi cara. Iluminó mi vida, traspasó mi ser y se quedó en mi corazón. Mientras avanzaba comenzé a pisar hojas de color marrón y tonos amarillentos que eran señal de que me encontraba cara a cara con el otoño.Seguí meditando, me detube otra vez. Pensaba en tantos momentos juntas. Pensé en todo lo que tuve que pasar para llegar a conocerte de verdad, en el dolor que por tanto tiempo disfracé de sonrisas para esconder mi verdadero rostro al mundo. Recordé lo mucho que me costó llegar a creer que alguien podría llegar a abrazarme sin esperar algo a cambio. Precisamente, cuando recordé eso mis ojos se llenaron de lágrimas. Pero, no eran lágrimas de angustia, eran lágrimas de felicidad. Cuando comenzé a llorar me corrí a un lugar seco, a un lugar donde no se humedecieran mis pies. Saqué del bolsillo más pequeño de mi bolso un lápiz y arranqué una pequeña hoja de una libretita que siempre ando trayendo por si me aburro en los trayectos a casa. Y me puse a escribir lo que me estaba sucediendo. Escribí con letra muy legible: "Para la Mejor Amiga de mi Vida". Sabía que esa frase era solo tuya. Jamás lo dudé. En ese momento entendí que no te cambiaría, porque para mí nada es equivalente a ti. En ese momento entendí que si Dios en ese momento me hubiera hablado y me hubiera dicho: "Hija, ¿prefieres haberla conocido a ella y estar siempre con ella o que yo borre tus recuerdos de dolor?"; yo ya tenía una respuesta. La respuesta era breve y fácil: "La prefiero a ella, Señor. Tal como es. Sin ningún cambio". Entonces comenzó lentamente a garugar. Ya era el ocaso del día. Me entumí, y cuando me quize parar observé que cerca mío había un ramillete de rosas rosadas. Observé si pertenecían a algún dueño, pero al parecer estaban solas, como yo en ese momento. Y pensé: "Así soy yo para Jesús, cuando me ve triste y angustiada riega con sus lágrimas mis pétalos y vuelvo a sonreir". Me alegré y le di gracias a Dios por haberte conocido, por haberte puesto en mi camino. En ese camino que a medida en que iba caminando se iba destruyendo por detrás y se iba construyendo poco a poco a medida que avanzaba. Escribí nuevamente en la hoja pequeña: "GRACIAS POR EXISTIR". En ese instante metí la hoja doblada sobre la libretita y guardé el lápiz en el centro del espiral. Y antes de disponerme a pararme me limpié una mancha de tinta negra que había derramado mi boligrafo sobre mi pantalón de cotelé, me arropé el abrigó y miré la fotografía que me había dado con el mar de fondo y que yo la había convertido en un separador de libros. Era ella, no habían dudas. Era ella, la amiga fiel. La amiga que nunca me dejó pese a las tormentas que pudieran venir sobre nuestras vidas. Era ella, la de la mirada profunda, la que tenía miedo a encariñarse más porque pensaba que la iba dejar un mal día (...).

Para ti:

La Rosa de la Memoria

I

"Usted es una flor para mí.
Mi flor Alejandrina,
Una flor de estirpe
que arranqué de un matorral una noche;
Que aparté entre las Rosáceas para mí
Y le puse por nombre Rosa.

Yo fui tu niña, la niña de tus ojos.
Por los poros con los que olías mis pasos,
Que ceñian mi caminar;
Te sonrojaste al ver que con mis manos
Aún adoré tus espinas.
Crecí con dolor.
Llevé grilletes de angustia que pausaban mi caminar
Por tu pradera.
Tu pradera ya era dueña de mí,
De mi voluntad.

II

No bastóme darte un nombre,
Pues, te ceñí de apellido y
Poética te puse por acompañante.
La niña coja murió,
Su piel a perfecta cambió y revistió su ser
De otra forma humana semejante en sentir,
Pero no en proceder (...).

IV

Cuando te rocié con el llanto de mis ojos
Por primera vez te sanaste del polvo
Que cubrían tus pétalos color rosa.
Desde entonces, dicha fórmula te dio vida.
Y de mis lágrimas brotó un poder
Que me decía que todo se hacía con amor (...)".

(...) Esto era lo especial que tenía para ti, hoy.
Una rosa rosada es símbolo de amistad, de hablar sin engaño.
Es símbolo de agradecer a alguien muy especial por un favor.
Aunque no tengo una flor para darte,
te pido que aceptes este regalo especial (...).

Ella y su Rosa Poética (Fragmentos-Microcuento Autobiográfico)

Inauguro mi blog, con fecha 05 de septiembre de 2009.
Primeramente, quiero exponer un fragmento de mi microcuento titulado: "Ella y su Rosa Poética", escrito a fines del año 2008. Este microcuento es la forma más pura de entender mi Arte Poética literaria pues habla sobre mi concepción de rosa que posee cada ser humano; esa concepción dual occidentalista que consta en dividir los pensamientos y acciones entre "buenas y malas". Más allá de esto, esa universalidad que configura mi forma de ver el mundo y de entender sus problemáticas, las apliqué a la particularidad del motivo de este relato narrativo, autobiográfico y absolutamente encubierto por mí. Es decir, protegí nuestras vivencias más íntimas, para que si aún me encontrara con el lector más crítico y activo; éste no fuera capaz de descifrar los códigos de nuestro lenguaje cifrado. Lo único que deseo enunciar en esta oportunidad es señalar que cada palabra entre comillas o sin comillas tiene un significado encubierto y en conjunto se relacionan entre sí formando un nuevo lenguaje que ambas conocemos.


Fue, es y será para ti mi Rosa Poética...


Ella y su Rosa Poética

(Fragmentos-Microcuento Autobiográfico)

Ella, ciertamente la noche del 16 de mayo de 2008 se encontró hablando con una rosa. ¿Cómo pues puede algún ser humano entablar conversación con una “cosa inanimada”? -se preguntaba la “gente” que la miraba al pasar por las afueras de su jardín- Pero ella parecía no oír el pensamiento incisivo y escandaloso de la “gente” cuando miraba entre los matorrales que circunscribían los interiores de su jardín. Esta “gente” sabía que el único tesoro de aquella niñita era esta rosa y por esa razón trataban de entender el por qué de aquel razonamiento que esta muchachita tenía frente a esta flor de rosal (...).

(...) Cada tarde se sentaba a esperar el ocaso del día y recordaba la primera vez que había visto a aquella flor tan feliz dentro de un terreno vecino destinado para cultivar las rosas de Alejandría, que decidió cortarla y trasplantarla en sus propios prados. Desde ese entonces, inclusive a oscuras era capaz de iluminar con luces el jardín con tal de leerle a su flor las siguientes palabras:

“(…) Sé que en algún lugar del mundo, existe una rosa única, distinta de todas las demás rosas, una cuya delicadeza, candor e inocencia, harán despertar de su letargo a mi alma, mi corazón y mis riñones (…)”

[“El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry]

Luego de enunciar aquellas palabras la rosa alcanzaba una potencia lumínica tan colosal, que iluminaba tres o cuatro hectáreas más allá del bordeado de los terrenos que ella poseía. Pero esta luz iba en decadencia, pues una vez que la joven terminaba la lectura de cada noche; la flor de forma cíclica alcanzaba su clímax para luego volver a perder luminosidad en el transcurso de la noche.

(...) Existían días en que solamente quería vivir para cuidar a su hermosísima flor -pues la veía muy agobiada y quebradiza-; otros días pensaba en arrancar la flor y dormirse junto a ella esperando encontrar la muerte en el sueño. Pero solo una idea clara existía en su mente y la pensaba de modo constante: “sin mi rosa prefiero no vivir”.