Inauguro mi blog, con fecha 05 de septiembre de 2009.
Primeramente, quiero exponer un fragmento de mi microcuento titulado: "Ella y su Rosa Poética", escrito a fines del año 2008. Este microcuento es la forma más pura de entender mi Arte Poética literaria pues habla sobre mi concepción de rosa que posee cada ser humano; esa concepción dual occidentalista que consta en dividir los pensamientos y acciones entre "buenas y malas". Más allá de esto, esa universalidad que configura mi forma de ver el mundo y de entender sus problemáticas, las apliqué a la particularidad del motivo de este relato narrativo, autobiográfico y absolutamente encubierto por mí. Es decir, protegí nuestras vivencias más íntimas, para que si aún me encontrara con el lector más crítico y activo; éste no fuera capaz de descifrar los códigos de nuestro lenguaje cifrado. Lo único que deseo enunciar en esta oportunidad es señalar que cada palabra entre comillas o sin comillas tiene un significado encubierto y en conjunto se relacionan entre sí formando un nuevo lenguaje que ambas conocemos.
Fue, es y será para ti mi Rosa Poética...
Ella y su Rosa Poética
(Fragmentos-Microcuento Autobiográfico)
Ella, ciertamente la noche del 16 de mayo de 2008 se encontró hablando con una rosa. ¿Cómo pues puede algún ser humano entablar conversación con una “cosa inanimada”? -se preguntaba la “gente” que la miraba al pasar por las afueras de su jardín- Pero ella parecía no oír el pensamiento incisivo y escandaloso de la “gente” cuando miraba entre los matorrales que circunscribían los interiores de su jardín. Esta “gente” sabía que el único tesoro de aquella niñita era esta rosa y por esa razón trataban de entender el por qué de aquel razonamiento que esta muchachita tenía frente a esta flor de rosal (...).
(...) Cada tarde se sentaba a esperar el ocaso del día y recordaba la primera vez que había visto a aquella flor tan feliz dentro de un terreno vecino destinado para cultivar las rosas de Alejandría, que decidió cortarla y trasplantarla en sus propios prados. Desde ese entonces, inclusive a oscuras era capaz de iluminar con luces el jardín con tal de leerle a su flor las siguientes palabras:
Ella, ciertamente la noche del 16 de mayo de 2008 se encontró hablando con una rosa. ¿Cómo pues puede algún ser humano entablar conversación con una “cosa inanimada”? -se preguntaba la “gente” que la miraba al pasar por las afueras de su jardín- Pero ella parecía no oír el pensamiento incisivo y escandaloso de la “gente” cuando miraba entre los matorrales que circunscribían los interiores de su jardín. Esta “gente” sabía que el único tesoro de aquella niñita era esta rosa y por esa razón trataban de entender el por qué de aquel razonamiento que esta muchachita tenía frente a esta flor de rosal (...).
(...) Cada tarde se sentaba a esperar el ocaso del día y recordaba la primera vez que había visto a aquella flor tan feliz dentro de un terreno vecino destinado para cultivar las rosas de Alejandría, que decidió cortarla y trasplantarla en sus propios prados. Desde ese entonces, inclusive a oscuras era capaz de iluminar con luces el jardín con tal de leerle a su flor las siguientes palabras:
“(…) Sé que en algún lugar del mundo, existe una rosa única, distinta de todas las demás rosas, una cuya delicadeza, candor e inocencia, harán despertar de su letargo a mi alma, mi corazón y mis riñones (…)”
[“El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry]
Luego de enunciar aquellas palabras la rosa alcanzaba una potencia lumínica tan colosal, que iluminaba tres o cuatro hectáreas más allá del bordeado de los terrenos que ella poseía. Pero esta luz iba en decadencia, pues una vez que la joven terminaba la lectura de cada noche; la flor de forma cíclica alcanzaba su clímax para luego volver a perder luminosidad en el transcurso de la noche.
(...) Existían días en que solamente quería vivir para cuidar a su hermosísima flor -pues la veía muy agobiada y quebradiza-; otros días pensaba en arrancar la flor y dormirse junto a ella esperando encontrar la muerte en el sueño. Pero solo una idea clara existía en su mente y la pensaba de modo constante: “sin mi rosa prefiero no vivir”.

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